Por favor: ¡no me desmoches!, me dijo un árbol.

Profesionales de la jardinería cada vez más preparados, herramientas y maquinaría cada vez más sot¡fisticadas, pero el problema sigue presente. Se siguen ejecutando desmoches a los árboles, destrozando portes ejemplares y llenando nuestros parques de cruces decrépitas.

Analicemos:


¿Qué es el desmochado?:

El diccionario nos lo define como la pérdida o desjadura de la parte superior de un árbol. Efectivamente y con tal pérdida se convierte en la acción más dañina para un árbol.

¿Cúal es el origen de esta práctica tan dañina?:
Un profesor que tuve comentaba en su clase que los pastores, utilizaban las ramas más rectas de los árboles para fabricar varas para domar el ganado.

¿Porqué se ha continuado con esta práctica?:
Sin duda existe un detalle que nos acercará a la respuesta. La falta de cultura jardinera, que todavía podemos observar, hace que se efectúen plantaciones de árboles, sin ningún criterio, esto es sin respetar los marcos de plantación de las diferentes especies, molestándose con otros ejemplares o con bienes materiales que tenga alrededor de su espacio. Claro, en el momento de la plantación de un ejemplar joven, las personas que no conocen el desarrollo de la especie piensan que han dejado mucho espacio entre las plantas, así el problema aparece al cabo de los años. Les parecen peligrosos por el tamaño alcanzado y entonces actúan erronamente descabezándolos indiscriminadamente sin saber que el remedio aún será peor que la enfermedad, pues los cortes desproporcionados bien no compartimentalizarán (los árboles no cicatrizan, sino que recubren las heridas con madera nueva), o bien serán atacados por hongos o insectos.

¿Qué le ocurre al árbol cuando sufre un desmoche?:
Con esta práctica asesina se elimina casi por completo el follaje del ejemplar, perdiendo así la industria alimenticia que suponen las hojas para el árbol. Como respuesta a tal acto indiscriminado se pone en marcha un proceso de ramificación de emergencia por parte de nuestro amigo, en busca de su supervivencia para la producción de hojas. Con mucha suerte el árbol utilizará sus reservas en las raices para realizar esta acción comentada anteriormente, pero también puede ocurrir, y es muy probable, que éste se debilite gravemente, no pudiendo realizar la acción de compartimentalización e incluso que muera. Lo que es seguro es que acortaremos su longevidad.

Por supuesto también existen más problemas como la desecación del cámbium, generador de madera nueva, por insolaciones o por heladas, la disparatada explosión de ramas que se insertarán defectuosamente en el tronco y se desgarrarán y se cruzarán unas con otras.

¿Cúales son las consecuencias a largo plazo?:
La muerte del ejemplar, la pérdida de su belleza estructural en los años precedentes y por supuesto el alto coste de mantenimiento posterior a la práctica salvaje efectuada. Con todos estos datos podemos afirmar que desmochar es una práctica que nunca se debe realizar, eso me susurró un ejemplar decrépito de Platanus orientalis cuando lo cuidaba el otro día.

Comentarios

  1. Fantastico!!
    Estoy totalmente de acuerdo, la poda abusiva es un masacre al arbol, a su entorno y al medio ambiente... Para que plantan arboles si luego no los dejan crecer libres y sanos, con un cuidado y no un talado?!! Bonito ese sentimiento tuyo. Cuando voy al bosque, tambien escucho los arboles hablar entre ellos. Saludos!!

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